Proceso intelectual de construcción del discurso


Cuando el orador se dispone a elaborar un discurso, hay una serie de factores que debe tener en cuenta antes de empezar, propiamente, su trabajo: ha de calibrar qué es lo que se discute, ante qué tipo de gente va a hablar y, en función de ambos factores, deberá decidir qué estrategia comunicativa cree que va a serle más productiva.
Así pues, deberemos empezar por notar que todo discurso -como todo enunciado lingüístico- consta, según la teoría antigua, de res y de uerba o, en terminología moderna, de contexto y de texto.
Aunque vamos a dedicar más detalle a las fases de elaboración del discurso, podemos aquí adelantar unas breves nociones para irnos haciendo una idea.
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Intellectio

En buena lógica, la interacción del orador y del contexto factual, esto es, el momento previo al comienzo de la elaboración formal del discurso, requiere la delimitación de la materia -saber de qué se va a hablar-, del genus orationis -saber qué tipo de discurso se va a hacer- del status quæstionis -saber qué se discute- y de la credibilidad del asunto -saber hasta qué punto nuestro auditorio comparte nuestros puntos de vista- como pasos necesarios que constituyen el momento de la intellectio, la comprensión.
En función del genus orationis y del auditorio al que se va a dirigir el discurso, el orador decidirá, acto seguido, cuál de las tres funciones básicas (officia oratoris, actitud) deberá poner en práctica sobre las otras, verbigracia, si deberá concederle primacía al contenido didáctico (docere), o al contenido emocional (mouere), o al componente estético-fruitivo (delectare), aunque esa primacía no significa exclusividad en modo alguno.

Inventio

El siguiente paso en la elaboración del discurso tiene lugar cuando el orador atiende al contexto formal y al discurso mismo, momento en el que se realiza la inventio, que contiene:
  • la recopilación de argumentos probatorios y refutatorios
  • el diseño de la línea argumental (argumentatio) básica
  • el diseño de la descalificación de los argumentos del rival (confutatio / refutatio).

Límites de inventio y dispositio

Acceso al texto de una cita tomada de H. Lausberg sobre la difícil separación de la inventio y la dispositio.

Dispositio

Una vez concluida esta fase de recopilación de materiales (inventio), se pasa a ordenarlos en el discurso (dispositio), adjudicándole a cada material su parte en el proceso de la comunicación de acuerdo con la relevancia que pueda tener en su momento: no se va a colocar, por ejemplo, una demostración razonada para empezar a hablar, sino en su sitio adecuado, que es el de la argumentación y, dentro de ella, donde mejor cuadre, en función de su propia validez.

Elocutio

elocutio.png Las fases de inventio y dispositio son, podemos grosso modo decir, pre-textuales: generan el borrador, el esquema de trabajo sobre el que el orador va a empezar a construir su discurso; la fase textual es la interacción del discurso, el contexto formal y el auditorio: una vez que se sabe qué se va a decir y en qué orden y momento, se pasa a ver cómo articularlo lingüísticamente, cómo sustanciar en palabras los contenidos mentales, con lo que se entra ya en el terreno de la elocutio, a la que le compete el estudio de la expresión lingüística eficaz, con las particulari­dades que más adelante veremos.
En concluidas inventio, dispositio, y elocutio, tenemos ya en nuestras manos un discurso completo y elaborado, un mensaje listo para ser emitido y que obedece a una intención comunicativa, que tiene un trasfondo que lo justifica, una forma que lo materializa y un receptor al que dirigirlo. El discurso está preparado ya para exponerlo ante el auditorio, pero faltan todavía dos pasos más.

Memoria

Primero, un discurso tiene una cierta longitud y se suele exponer sin leer, lo que obliga a realizar un trabajo de memoria. Sin embargo, la inclusión de la memoria dentro de las fases de elaboración del discurso no fue unánimemente aceptada: aunque se encuentra, por ejemplo, una preceptiva mnemotécnica en la Rhetorica ad Herennium, lo corriente es trasladar su estudio fuera del ámbito de la Retórica y dejárselo a la Fisiología; en otras palabras, se admite la necesidad de aprenderse el discurso una vez escrito, pero no se enseña cómo, ya que no compete a otra disciplina, igual que se considera que la técnica de exponer correctamente las argumentaciones viene mejor desarrollada en la Dialéctica, lo que hoy en día sería una parte de la Lógica formal o de la Lógica de los enunciados.

Actio

actio.png El último paso es, evidentemente, la transmisión vocal y gestual del discurso, su actualización (actio), en la que se estudia tanto la pronunciación como los mecanismos de producción de los gestos, sean faciales, manuales o corporales en general.